El carbón y la crisis energética en Egipto y en la región

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El sector eléctrico egipcio es un sector poco desarrollado. A finales de 2013 su capacidad de producción era de 30.000W, una cifra muy pequeña si se la compara con la producción eléctrica de otros países como Sudáfrica (44.000W), Corea del Sur (80.000W) o Alemania (170.000W). La escasa producción eléctrica es la base de la actual crisis; otra realidad importante es que el consumo doméstico representa el 40% del consumo eléctrico frente al 30% del sector industrial.

En los últimos quince años Egipto ha añadido a la red 10.200MW que producen plantas térmicas (un 73% las de ciclo combinado y un 27% las plantas de vapor) que usan gas natural como combustible. La electricidad producida con gas representa el 65% de la producción eléctrica y por lo tanto una falta de gas en el sector puede provocar una crisis real que frene la actividad en los sectores económico y social. Y aunque Egipto posee gas, la diversificación de fuentes energéticas es importante porque deja al gobierno margen para moverse y para maniobras estratégicas en la producción energética.

En medio del agravamiento de la crisis energética y eléctrica se abrió el debate del empleo del carbón concretamente el debate sobre los daños para la salud y el medio ambiente ante la falta de instituciones estatales de control. Egipto posee un tipo muy malo de carbón para producir electricidad lo que le obligaría a importarlo y por lo tanto representa una alternativa limitada. No se espera que la producción eléctrica con carbón supere la barrera del 5% en cualquier plan de futuro pero ese 5% podría obligar al gobierno a invertir en infraestructuras y permitir una acumulación de experiencia que pueda valer si tenemos en cuenta que la producción eléctrica con carbón puede crecer o emplearse como carta de negociación en una situación mundial cada vez más crítica en la que el sector energético desempeña un papel fundamental a la hora de trazar el mapa de alianzas y conflictos internacionales. Es decir que el carbón representa una posibilidad estratégica más que una alternativa como base de la producción eléctrica.

En cuanto a sus efectos para el medio ambiente, el carbón es el más perjudicial de los combustibles fósiles. No obstante las estrictas condiciones del Banco Mundial, de EEUU y de la Unión Europea obligaron a las grandes empresas a desarrollar sistemas de tratamiento y así surgió la tecnología del carbón limpio que proporciona a las plantas sistemas de tratamiento que reducen las emisiones contaminantes. Aunque esta tecnología eleva los costes de construcción de las plantas un 25%, la producción de energía con carbón es viable y competitiva en los mercados en comparación con las plantas de energía solar y los parques eólicos. El gas no obstante sigue siendo el mejor combustible en cuanto a precio y incidencia de daños en el medioambiente y como ya hemos indicado, el 73% de las plantas creadas en Egipto en los últimos quince años funcionan con gas natural.

Debido a su intensa exposición a la radiación solar y a sus amplios espacios desérticos, Oriente Próximo y el Norte de África se ha convertido en un foco de interés como espacio que puede ser explotado para transformarse en una fuente esencial de producción de energías limpias para exportarlas al mundo. En este contexto se enmarca la iniciativa Desertec cuya primera meta es proporcionar un 15% de electricidad a Europa en 2050 producida a través de la energía solar en el norte de África y Oriente Próximo. El proyecto se centra en Marruecos, Argelia, Túnez y Egipto pero podría extenderse a Jordania y a la Península Arábiga. Este plan es el reflejo de un deseo estratégico occidental y de una visión a largo plazo para explotar la superficie y el sol de la región y producir electricidad que será luego trasladada a Occidente a través de cables de alta tensión en virtud de acuerdos a largo plazo gracias a los cuales los países occidentales se quedarán con la energía generada a cambio de tecnología y financiación.

Esta visión explica que los países europeos y las empresas que están detrás de ellos se opongan a cualquier proyecto alternativo en la región como el de la producción de electricidad a partir de carbón en Egipto al tiempo que presionan a  los países del norte de África para que adopten opciones occidentales limpias en la producción de electricidad.

Fuente: Mada Masr, 04/05/2014